Vuelvo a acariciarle la piel con cuidado de no despertarlo. Son casi las 10 de la mañana y el sol radiante entra por la ventana. Hace un estupendo día para que se pierda una pareja de enamorados entre las calles de esta maravillosa ciudad.
Cuando vuelvo a mirarlo me doy cuenta de que se ha dado la vuelta y se encuentra de lado mirando hacía mi, aunque aún está dormido. Parece un niño pequeño, y la verdad es que me tiraría horas y horas mirando su rostro al dormir. Se me hace casi imposible resistirme a darle un beso, así que me inclino con cuidado y le doy uno en la frente. Aún recuerdo aquel día en el que me dio uno después de secarme las lágrimas. En ese momento todavía no estábamos juntos pero ya me traía loca perdida. Además, fue la primera tarde que estuvimos a solas. Era una tarde del aquel largo y frío Enero, acababa de pelearme con mi madre por haberme planeado el fin de semana sin consultarme y por si fuera poco, el curso académico no estaba marchando según mis expectativas. Necesitaba desahogarme y como no, él estuvo ahí el primero de todos para tenderme la mano. "Lo que más deseo en el mundo es que seas feliz.". Sí, esas fueron sus palabras después de darle las gracias por haberme alegrado la tarde. Y sí, creo que también fue el momento en el que me di cuenta que aquel muchacho de ojos verdes con pinta de chulo, valía más la pena de lo que cualquier persona podría llegarse a imaginar.
De repente, como si hubiera escuchado mis pensamientos, abre los ojos y me encuentro con su mirada. Veo como me dedica una sonrisa, esa sonrisa tan diferente a las demás, que tiene un añadido que me hace perder el Norte y por qué no, también el Sur. Y a su vez, también aparecen esos hoyuelos que se dibujan hasta cuando pone cara de enfadado. Me encanta. Es inevitable no quererlo. Me envuelve entre sus brazos y me atrae hacía él. Su pecho, si, creo que estar apoyada en su pecho es uno de los mejores lugares donde cualquier persona puede estar. ¿Y qué decir del aroma de su cuello? Es ese aroma que hace que cierre los ojos y me traslade a otro lugar.
-Buenos días, amor.
-Buenos días, precioso. ¿Sabes que me encantas hasta durmiendo?
-¿Y tú sabes lo bonito que es despertarme y que seas tú lo primero que vea al abrir los ojos?
No hay comentarios:
Publicar un comentario