sábado, 8 de marzo de 2014

Entra la luz del sol por la ventana hasta hacer desaparecer cada sombra que queda en aquella habitación. Aquella que horas antes estaba llena de risas, caricias y besos, muchos besos. Se da la vuelta, le apetece dormir cinco minutos más a pesar de que sabe que tiene que estudiar. Y además tiene frío, tal vez es que extraña el calor de estar entre sus brazos. Se arropa más aún y cuando está a punto de quedarse dormida de nuevo, suena la alarma del móvil.
-¡Maldita sea!
Resignada, se incorpora y mira a su al rededor. Lo que le gustaría haberse despertado con sus besos como lo hizo ayer. Un escalofrío le recorre el cuerpo de arriba y abajo pero no precisamente de frío. Vuelve a sonar su móvil pero esta vez es el whatsapp. ¡Estaba tan sumergida recordando lo de ayer que ni se había acordado de mirarlo!
"Buenos días dormilona, ¿sabes? He soñado contigo y conmigo, o más bien, con nosotros, que es más bonito. Espero que hayas descansado y dormido bien. No sabes lo que te echo de menos. ¡Ah! Y que te quiero, no lo olvides."
Sonríe cual boba mirando la pantalla de su querido Samsung mini.
"Buenos días cariño, ¿sabes? Así si que se comienza bien el día. No paro de recordar lo de ayer, eres de lo que no hay, no se cuantas veces te lo voy a decir. Yo también te echo de menos, y te quiero más aún."
Se levanta pegando un saltito y se dispone a hacer cosas. Se mira al espejo y recuerda cuando 10 horas antes se encontraba allí mismo pero con él abrazándola por detrás. ¿No es precioso? Sí, si que lo es. Empieza a hacer carantoñas y se ríe con ella misma, es feliz, quizás es que ya era hora de serlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario