Hoy hace 18 años que esta pequeña niña loca nació y que, según el primer hombre que me tuvo entre sus brazos, fui la alegría y el orgullo de muchos. Sí, hablo de mi padre, ese hombre que es el verdadero hombre de mi vida, al que le tengo que agradecer millones de cosas y me quedaría corta, el que hace que me ría sin parar con sus pegoletes, el que me da cada día una razón nueva para estar orgullosa de tenerlo como padre, y por supuesto, al que amo con locura aunque me haga de rabiar. Junto a él está la mujer que me coge de la mano y no me suelta, ni tampoco quiero que me suelte nunca. Hablo de mi madre, con la que me puedo desahogar cuando no puedo más, la que me ayuda cuando no encuentro la salida, la que me escucha y me aconseja, y por supuesto no me juzga, sólo me advierte. Soy yo el reflejo de ellos, yo soy como soy porque ellos me han criado así, a su manera, la mejor de todas a mi parecer. Tendremos nuestros más y nuestros menos pero nunca negaré que son mi ejemplo a seguir en un futuro. Gracias mamá y papá.
Por supuesto quiero darle las gracias a los de siempre, a los que están ahí en las buenas y en las malas, a los que nunca fallan, a los que pasan las tardes escuchando las mismas cosas pero siguen interesándose, a los que llegan para quedarse y nunca irse o a los que llevan tiempo y no se van a ir jamás. También a los que llegan por que sí y vuelven a cambiar tu vida, y hacen que vuelvas a creer en ciertas cosas, que tengas nuevas ilusiones, que veas la vida de otra manera y que seas extremadamente feliz que hasta te duela la cara de sonreír. A aquellos con los que vas cada viernes a tomar café y acabas echándote miles de fotos, con los que cada momento es único, con los que cualquier plan es buena idea porque estamos juntos. Y además, darle las gracias a aquellos que están lejos pero que aún así te siguen demostrando que lo eres todo para ellos. Y bueno, darle las gracias a esa persona que no llegué a conocer pero se que me protege desde arriba, (tú también haces mucho en mí, abuelo).
Este año he madurado y se lo que es valorar verdaderamente lo que uno tiene, así que sólo me queda añadir que tendréis a esta cabezona para muuuuuuucho tiempo. ¡Os quiero!

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