lunes, 31 de marzo de 2014

18.


Hoy hace 18 años que esta pequeña niña loca nació y que, según el primer hombre que me tuvo entre sus brazos, fui la alegría y el orgullo de muchos. Sí, hablo de mi padre, ese hombre que es el verdadero hombre de mi vida, al que le tengo que agradecer millones de cosas y me quedaría corta, el que hace que me ría sin parar con sus pegoletes, el que me da cada día una razón nueva para estar orgullosa de tenerlo como padre, y por supuesto, al que amo con locura aunque me haga de rabiar. Junto a él está la mujer que me coge de la mano y no me suelta, ni tampoco quiero que me suelte nunca. Hablo de mi madre, con la que me puedo desahogar cuando no puedo más, la que me ayuda cuando no encuentro la salida, la que me escucha y me aconseja, y por supuesto no me juzga, sólo me advierte. Soy yo el reflejo de ellos, yo soy como soy porque ellos me han criado así, a su manera, la mejor de todas a mi parecer. Tendremos nuestros más y nuestros menos pero nunca negaré que son mi ejemplo a seguir en un futuro. Gracias mamá y papá.

Por supuesto quiero darle las gracias a los de siempre, a los que están ahí en las buenas y en las malas, a los que nunca fallan, a los que pasan las tardes escuchando las mismas cosas pero siguen interesándose, a los que llegan para quedarse y nunca irse o a los que llevan tiempo y no se van a ir jamás. También a los que llegan por que sí y vuelven a cambiar tu vida, y hacen que vuelvas a creer en ciertas cosas, que tengas nuevas ilusiones, que veas la vida de otra manera y que seas extremadamente feliz que hasta te duela la cara de sonreír. A aquellos con los que vas cada viernes a tomar café y acabas echándote miles de fotos, con los que cada momento es único, con los que cualquier plan es buena idea porque estamos juntos. Y además, darle las gracias a aquellos que están lejos pero que aún así te siguen demostrando que lo eres todo para ellos. Y bueno, darle las gracias a esa persona que no llegué a conocer pero se que me protege desde arriba, (tú también haces mucho en mí, abuelo). 

Este año he madurado y se lo que es valorar verdaderamente lo que uno tiene, así que sólo me queda añadir que tendréis a esta cabezona para muuuuuuucho tiempo. ¡Os quiero!

martes, 18 de marzo de 2014

L'amore è una cosa semplice.

Vuelvo a acariciarle la piel con cuidado de no despertarlo. Son casi las 10 de la mañana y el sol radiante entra por la ventana. Hace un estupendo día para que se pierda una pareja de enamorados entre las calles de esta maravillosa ciudad. 
Cuando vuelvo a mirarlo me doy cuenta de que se ha dado la vuelta y se encuentra de lado mirando hacía mi, aunque aún está dormido. Parece un niño pequeño, y la verdad es que me tiraría horas y horas mirando su rostro al dormir. Se me hace casi imposible resistirme a darle un beso, así que me inclino con cuidado y le doy uno en la frente. Aún recuerdo aquel día en el que me dio uno después de secarme las lágrimas. En ese momento todavía no estábamos juntos pero ya me traía loca perdida. Además, fue la primera tarde que estuvimos a solas. Era una tarde del aquel largo y frío Enero, acababa de pelearme con mi madre por haberme planeado el fin de semana sin consultarme y por si fuera poco, el curso académico no estaba marchando según mis expectativas. Necesitaba desahogarme y como no, él estuvo ahí el primero de todos para tenderme la mano. "Lo que más deseo en el mundo es que seas feliz.". Sí, esas fueron sus palabras después de darle las gracias por haberme alegrado la tarde. Y sí, creo que también fue el momento en el que me di cuenta que aquel muchacho de ojos verdes con pinta de chulo, valía más la pena de lo que cualquier persona podría llegarse a imaginar. 
De repente, como si hubiera escuchado mis pensamientos, abre los ojos y me encuentro con su mirada. Veo como me dedica una sonrisa, esa sonrisa tan diferente a las demás, que tiene un añadido que me hace perder el Norte y por qué no, también el Sur. Y a su vez, también aparecen esos hoyuelos que se dibujan hasta cuando pone cara de enfadado. Me encanta. Es inevitable no quererlo. Me envuelve entre sus brazos y me atrae hacía él. Su pecho, si, creo que estar apoyada en su pecho es uno de los mejores lugares donde cualquier persona puede estar. ¿Y qué decir del aroma de su cuello? Es ese aroma que hace que cierre los ojos y me traslade a otro lugar.
-Buenos días, amor.
-Buenos días, precioso. ¿Sabes que me encantas hasta durmiendo?
-¿Y tú sabes lo bonito que es despertarme y que seas tú lo primero que vea al abrir los ojos?

sábado, 8 de marzo de 2014

Entra la luz del sol por la ventana hasta hacer desaparecer cada sombra que queda en aquella habitación. Aquella que horas antes estaba llena de risas, caricias y besos, muchos besos. Se da la vuelta, le apetece dormir cinco minutos más a pesar de que sabe que tiene que estudiar. Y además tiene frío, tal vez es que extraña el calor de estar entre sus brazos. Se arropa más aún y cuando está a punto de quedarse dormida de nuevo, suena la alarma del móvil.
-¡Maldita sea!
Resignada, se incorpora y mira a su al rededor. Lo que le gustaría haberse despertado con sus besos como lo hizo ayer. Un escalofrío le recorre el cuerpo de arriba y abajo pero no precisamente de frío. Vuelve a sonar su móvil pero esta vez es el whatsapp. ¡Estaba tan sumergida recordando lo de ayer que ni se había acordado de mirarlo!
"Buenos días dormilona, ¿sabes? He soñado contigo y conmigo, o más bien, con nosotros, que es más bonito. Espero que hayas descansado y dormido bien. No sabes lo que te echo de menos. ¡Ah! Y que te quiero, no lo olvides."
Sonríe cual boba mirando la pantalla de su querido Samsung mini.
"Buenos días cariño, ¿sabes? Así si que se comienza bien el día. No paro de recordar lo de ayer, eres de lo que no hay, no se cuantas veces te lo voy a decir. Yo también te echo de menos, y te quiero más aún."
Se levanta pegando un saltito y se dispone a hacer cosas. Se mira al espejo y recuerda cuando 10 horas antes se encontraba allí mismo pero con él abrazándola por detrás. ¿No es precioso? Sí, si que lo es. Empieza a hacer carantoñas y se ríe con ella misma, es feliz, quizás es que ya era hora de serlo.