jueves, 16 de enero de 2014

No muero de amor, muero de ti.

Se levanta de la cama. Lleva horas intentando dormir pero es prácticamente imposible. Su cabeza le da miles de vueltas, hay demasiadas preguntas sin respuesta. Tiempo, tan solo necesita esperar un tiempo. Pero, ¿cuánto? Enciende la lámpara de estudio y se ilumina parte del cuarto. Sus padres llevan durmiendo desde hace horas. Mientras ellos estaban conciliando el sueño, ella estaba llorando por la frustración que sentía. Esto del amor es muy jodido, ahora lo sabe bien. Se mira al espejo. Tiene puesto su antiguo pijama azul. Después de haber perdido algún que otro kilo de más durante estos últimos meses le vuelve a quedar bien, e incluso grande. Está despeinada y sus ojos siguen rojos. Sus dudas vuelven a aparecer. Se observa detenidamente. Está apagada, y se nota en su mirada, hasta ella lo nota. Intenta sonreír pero no lo consigue, le cuesta. Se pone de perfil y pasa sus manos por sus curvas. Suspira. Vuelve a ponerse de cara al espejo y hace una carantoña. Ojalá hubiera ahora mismo alguien a su lado para hacerla reír, le hace mucha falta. O por lo menos para que la abrace fuerte, para sentirse querida. Rompe a llorar.
"¿Quién iba a enamorarse de este desastre? Soy una cabezota que cuando puede siempre intenta llevar la contraria a todos. Tengo una manera extraña de ver el mundo. Vivo en mi mundo de 'yupi' en el cual me gustaría que me acompañara él pero no tengo esa suerte. Tengo miles de defectos por muy pequeños que sean. Tengo miles de miedos que me comen por dentro, aunque luche contra ellos día a día. Soy frágil, mucho. Soy muy pastelosa, pero igual que puedo decirte lo más bonito que hayas oído jamás, también puedo ser muy borde. También soy muy impredecible, aunque tal vez eso sea lo interesante de estar conmigo día a día ya que nunca sabes por donde puedo llegar a salir. Siempre puedo llegar a sorprender. Pero bueno, quizás no soy ese tipo de chica que a alguien le interese conocer, o tal vez, es que soy demasiado fácil de conocer. El caso es que lo que deseo no lo tengo, pero no me voy a rendir, no soy de esas. Lo difícil es lo que, normalmente, vale más la pena."
Se seca las lágrimas. Quien fuera capaz de leerle la mente se volvería loco. Se vuelve a la cama y se arropa. Se conecta a whatsapp y no tiene ningún mensaje, pero cuando se dispone a cerrarlo le llega uno.
-¿Qué haces todavía despierta?
"Esta loca siempre está pendiente de mí, no se que haría sin ella."-piensa.
-No paro de darle vueltas a la cabeza.-le respondo.
-Otra vez él, ¿verdad?
-Sí.
-¿Y no tienes sueño?
-No, ni tampoco lo tengo a él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario