Con un difícil adiós y un beso tímido pero sonoro, ambos se despiden. El silencio se hace en la habitación y él ya no aparece conectado. Ya lo extraña. Cada día el tiempo que pasan el uno y el otro delante de esa pantalla del ordenador, compartiendo palabras, risas, sonrisas picaras y miradas de complicidad se pasa más rápido. Apaga el ordenador, y lo guarda. Se levanta de la silla y mira el reloj el cual marca las 8 y media de la tarde. Han estado más de cuatro horas hablando y parece que hayan sido sólo una. ¡Se está volviendo loca! O bueno, más bien, él la está volviendo loca. Es diferente, pero no diferente de ese famoso "es que él es diferente, no es como los demás". Ese tópico está muy visto y demasiado pronunciado por a saber cuantas féminas distintas. Nunca había conocido a una persona con esos pensamientos, con esos ideales tan claros, quizás eso es lo que le atrae más de él, de su personalidad. O también ese brillo de sus ojos, o esa sonrisa, ¡qué sonrisa! Suena su móvil y eso la devuelve a la tierra. Es un mensaje de whatsapp, de él. Sonríe inconscientemente, lo lee rápidamente y contesta. Se encuentra frente al espejo y se da cuenta que tiene una sonrisa de tonta dibujada en la cara, la hace muy feliz sin darse apenas cuenta de ello. Se da la vuelta y echa un vistazo a su armario, tiene tanta ropa que no sabe que ponerse. Tras 5 minutos sentada en la cama observando toda su vestimenta, se decide por ese mono negro que se compró hace poco. Coge la ropa interior un tanto pícara aunque sabe que sólo la disfrutará ella y se mete en el cuarto de baño.
Sabe que no tiene mucho tiempo como para darse un baño, así que pone un poco de música y en 10 minutos sale de la ducha. Mira el reloj de nuevo, a tan sólo 45 minutos de la que sería una larga noche sin saber nada de él. ¿Por qué le tuvo que salir ese imprevisto? Se mira resignada al espejo, suspira y continúa. En aproximadamente media hora ya está prácticamente terminada. Se rocía con unas gotas de su colonia de vainilla, se pone sus tacones y se retoca por última vez. Sus padres se quedan sin palabras al verla, ha crecido demasiado rápido y se dan cuenta que ya es toda una mujer aunque a veces la traten como a una niña pequeña. Sale de casa y mientras espera el ascensor contesta los mensajes que le habían mandado, por supuesto a él el primero y diciéndole que está saliendo de casa y que lo echará de menos.
Llega en un abrir y cerrar de ojos a la parada donde habían quedado, ha llegado tan sólo 5 minutos tarde y no hay nadie. Mira el móvil y no tenía ningún mensaje de sus amigas, le parecía muy extraño. Para su sorpresa, alguien le tapa los ojos. Huele a él. 'Es imposible' piensa. Se acerca a su oído y le dice '¿me esperabas?'. Su corazón le da un vuelco. Se da la vuelta y ahí está, ahí está él. Se para un momento a analizar todo lo que está pasando. Él está ahí, guapísimo, con un traje negro, camisa blanca y corbata negra. Se lanza a sus brazos y le besa la mejilla, no puede creérselo.
-¿Qué haces aquí?-le pregunta- Él sonríe, se limita a contestarle con un 'confía en mí' y le da un beso en la frente.
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