lunes, 7 de octubre de 2013

Una vez más.

¿Has sentido alguna vez que no puedes más? ¿Que no paras de intentar algo pero llega el momento en el que tus fuerzas te fallan? Yo si, constantemente. 
Intentas, te caes, te levantas, lo vuelves a intentar pero por desgracia vuelves a caer, y cada vez levantarse cuesta más pero lo sigues haciendo. Sacas fuerzas de donde no las hay porque sabes que tan solo es un obstáculo más en el camino y que posiblemente vendrán caídas más dolorosas y levantarse costará más aún. Y luchas, luchas para que ese algo que quieres conseguir se haga posible. Pero no lo hace. Tan sólo sientes decepción, tristeza.. Y por supuesto cansancio. Ese cansancio de dar todo lo que está a tu alcance para que luego se haga cenizas delante de tus propios ojos y entre tus propias manos. 
Desde pequeños siempre hubo alguien que nos ayudaba; si nos caíamos nuestros padres nos levantaban y nos curaban las heridas de las rodillas con mucho cuidado, pero ahora, años más tarde, nos vemos con el dilema de que aunque haya alguien ayudándote a levantarte de la caída cuesta mucho más, y que ni el mejor medicamento te quita el dolor. Y es así, así es la vida. Pero una cosa tengo clara, de todo se sale, y yo seguiré levantándome una vez más con ayuda o sin ella.

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