Y de repente llega el día en el que te vuelven a preguntar como te sientes, como estás después de todo. Tú muy ingenua dices con mucha efusividad que estás muy bien y que ya está todo en calma.
Más tarde llegas a casa, te tumbas en la cama, te pones a escuchar música para relajarte y de imprevisto sale esa canción que cantabais al unísono. Te empiezan a venir recuerdos a la mente y te paras a pensar detenidamente como eras, como estabas y como te sentías antes de que ese 'algo' desapareciera de tu vida. Piensas y piensas, no paras de darle vueltas a la cabeza. Y caes en la cuenta de que ya nada es lo mismo, y que nunca más volverá a serlo.
En ese momento cierras los ojos y te viene otro recuerdo más del pasado a la mente. Abres los ojos y miras el móvil rápidamente. Nada. Ya hace semanas que no te escribe. Coges tu osito de peluche y lo abrazas. Subes el volumen de la música. Lo haces todo casi automático.Te relajas y ese lapsus desaparece, pero ahí está otra vez, otra canción que cantabais al unísono. "Maldito reproductor, estás en contra mía."- Te dices a ti misma, pero instintivamente subes aún más el volumen y empiezas a disfrutar recordando ese momento cuando meses antes estabais en esa misma cama cantando esa misma canción. Y sin darte cuenta una lágrima empieza a recorrer tu mejilla precipitándose al vacío, pero eso no cesa y detrás de esa vienen miles más. Aplastas a tu osito contra tu pecho para ver si al menos eso te alivia, pero no es así. Y en ese instante , allí entre esas cuatro paredes blancas donde te encuentras tumbada acurrucando a tu peluche y llorando como una niña pequeña, te das cuenta de que el "estoy mucho mejor" y el "ya he pasado página" no es cierto. Sólo te estás autoengañando. Sabes que lo necesitas más aún desde que se fue y que te alegraría el día, la semana y el mes si te habla. Pero también te das cuenta que por mucho que te digas a ti misma millones de veces que has pasado página, sabes de sobra que has dejado doblada la esquina tan solo por si algún día vuelve.
miércoles, 9 de octubre de 2013
lunes, 7 de octubre de 2013
Una vez más.
¿Has sentido alguna vez que no puedes más? ¿Que no paras de intentar algo pero llega el momento en el que tus fuerzas te fallan? Yo si, constantemente.
Intentas, te caes, te levantas, lo vuelves a intentar pero por desgracia vuelves a caer, y cada vez levantarse cuesta más pero lo sigues haciendo. Sacas fuerzas de donde no las hay porque sabes que tan solo es un obstáculo más en el camino y que posiblemente vendrán caídas más dolorosas y levantarse costará más aún. Y luchas, luchas para que ese algo que quieres conseguir se haga posible. Pero no lo hace. Tan sólo sientes decepción, tristeza.. Y por supuesto cansancio. Ese cansancio de dar todo lo que está a tu alcance para que luego se haga cenizas delante de tus propios ojos y entre tus propias manos.
Desde pequeños siempre hubo alguien que nos ayudaba; si nos caíamos nuestros padres nos levantaban y nos curaban las heridas de las rodillas con mucho cuidado, pero ahora, años más tarde, nos vemos con el dilema de que aunque haya alguien ayudándote a levantarte de la caída cuesta mucho más, y que ni el mejor medicamento te quita el dolor. Y es así, así es la vida. Pero una cosa tengo clara, de todo se sale, y yo seguiré levantándome una vez más con ayuda o sin ella.
sábado, 5 de octubre de 2013
Ni un solo día.
-Eh, cuanto tiempo sin verte, ¿cómo estás?
+Cierto, hace semanas que no se absolutamente nada de ti. Yo estoy bastante bien, ¿y tú que tal?
-Yo también bien, pero... ¿me puedes decir la verdad? Conozco de sobra esa mirada.
+¿La verdad? Claro. La verdad es que no ha habido ni un solo día que no me acordara de ti y de tu risa. Que te he echado de menos que hasta acordarme de nuestros momentos felices me dolía.
Te prometí que siempre estaría a tu lado pero estarlo parece imposible. Eres el apoyo que me falta para seguir adelante. Y no, no estoy bien, claro que no lo estoy. Pero lo intento, lo intento por las personas que están a mi lado y quieren verme feliz, y porque un día, no muy lejano, una persona que me importa muchísimo y a la que quiero con todo mi corazón, me dijo que yo era fuerte aunque pensara totalmente lo contrario. Y aquí me ves, luchando día a día para sonreír a pesar de no tenerte.
+Cierto, hace semanas que no se absolutamente nada de ti. Yo estoy bastante bien, ¿y tú que tal?
-Yo también bien, pero... ¿me puedes decir la verdad? Conozco de sobra esa mirada.
+¿La verdad? Claro. La verdad es que no ha habido ni un solo día que no me acordara de ti y de tu risa. Que te he echado de menos que hasta acordarme de nuestros momentos felices me dolía.
Te prometí que siempre estaría a tu lado pero estarlo parece imposible. Eres el apoyo que me falta para seguir adelante. Y no, no estoy bien, claro que no lo estoy. Pero lo intento, lo intento por las personas que están a mi lado y quieren verme feliz, y porque un día, no muy lejano, una persona que me importa muchísimo y a la que quiero con todo mi corazón, me dijo que yo era fuerte aunque pensara totalmente lo contrario. Y aquí me ves, luchando día a día para sonreír a pesar de no tenerte.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)