Se encuentra sumergida en la voz de Pablo Alborán mientras intenta comprender aquellos terribles ejercicios de matemáticas que la traen por la calle de la amargura. ¿Qué mejor plan para un viernes noche, cuando todos sus amigos están tomándose algo y disfrutando del principio del fin de semana, que ese? Ninguno, piensa irónicamente y se ríe. Quizás debería de haberle hecho caso a su mejor amiga y haber salido a despejarse... No no, debe de aprobar ese examen, no le puede pasar como la última vez.
- A ver, si ABCD es cuadrilátero y a+b= 160º, ¿cuál es el valor de x+y? ... ¿Pero como quieren que averigüe eso con tan pocos datos? - Se echa las manos a la cabeza, le va a estallar.
Suena el timbre.
-Agggg, ¿pero quién es ahora?
De mala gana y refunfuñando va camino a la puerta. Mira por la mirilla y lo encuentra ahí plantado. Le abre. Está guapísimo. Lleva sus vaqueros nuevos, los náuticos y la camisa que tanto le encanta, huele a aquella colonia que le regaló por reyes, y lleva un gran ramo de rosas rojas. Y bueno, ella, en cambio, lleva puesta una camiseta vieja, unos calcetines con cara de perrito, sus gafas de empollona y el pelo recogido en un moño medio deshecho.
-¡SORPRESA! - le dice él con una gran sonrisa y entregándole el ramo de rosas.
- Pero.. pero... ¿Qué haces aquí? Te dije que salieras a dar una vuelta. - Le pregunta mientras huele el precioso ramo que le acaba de regalar.
- Parece mentira que no me conozcas ya de sobra mi vida, no te iba a dejar sola y aburrida un viernes. Así que venga, dúchate y arréglate que no me he puesto tan guapete para nada. - Le guiña un ojo.
Ella se limita a asentir con la cabeza y correr a arreglarse. Él se ríe, se le ve el culillo por debajo de aquella camiseta vieja mientras corretea.
Mientras que se ducha saca del armario una pequeña maleta y la abre.
-¿Qué ropa le llevo? ¿Y cuánta? Con lo presumida que es... Ah, ya se, llamaré a su mejor amiga.
Piii piii
-¿Si?
- ¿Te pillo muy ocupada? Necesito tu ayuda.
- No no, dime.
- Necesito que me digas que ropa puedo meter en la maleta para tu querida amiga.
- ¿Que estás tramando ya? Jajajaja
-Shhh, ya te contará, está en la ducha y tengo poco tiempo. Necesito ropa para todo el fin de semana.
- Bueno vale, a ver...
Media hora más tarde entra al cuarto, ya está completamente arreglada y maquillada. Al final ha tardado más de lo que esperaba y menos mal, así ha podido darle tiempo a hacer la maleta de sobra. Está guapísima como siempre, y con esa sonrisa de oreja a oreja que tan loco le vuelve. Coge su bolso y las llaves y ya está preparada para irse. Se da media vuelta y él aprovecha para taparle los ojos con un pañuelo.
- ¿También me vas a tapar los ojos?
- Por supuesto.
Entre risas y pisotones consiguen llegar a la puerta, pero al llegar al ascensor el ruido de las ruedas de la pequeña maleta la alarman.
- ¿Eso ha sido una maleta? ¿Dónde me llevas?
- De tu mano al fin del mundo, deja de preguntar y confía en mi, te gustará. ¿Vale?
- Vale - Responde sonriente.
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