sábado, 21 de marzo de 2015

Días de lluvia.

Mira por la ventana una vez más, la psicología le parece interesante pero en este momento una gota de agua que cae lentamente por la ventana le llama más la atención. Ha vuelto a empezar a llover, era de esperar. Su presentimiento femenino se lo estaba diciendo, a pesar de que el hombre del tiempo insistiera en que solo contaríamos con cielos cubiertos. Ha sido interesante la conversación mantenida con la tele mientras comía una pizza carbonara. Sabía que no la escuchaba pero ella seguía discutiendo sobre las pésimas predicciones del tiempo en su canal. Es irónico que ayer hiciera calor y hoy hayamos vuelto a la era polar. La primavera que la sangre altera, y al tiempo también, está comprobado. Aunque bueno, que ibas a decirle a ella, si sus emociones están peor que el tiempo. Hay más tormenta en su cabeza que ahí fuera. 
La lucecita del móvil vuelve a encenderse. "¿Cómo llevas el examen?" aparece en el widget del whatsapp. 
-Of, paso de contestar, que agobio de gente. Estoy entretenida mirando como llueve, no es tan raro, ¿no?- piensa. Se echa las manos en la cabeza, no es raro, pero tiene que concentrarse. 
Llaman a la puerta y eso la devuelve al mundo real.
-¿Necesitas algo? - Le pregunta la cara sonriente de su madre.
- (Una cabeza nueva quizás) No mamá, estoy bien, gracias. - Le responde devolviéndole otra sonrisa.
- Si necesitas algo me llamas.
- Si, no te preocupes.
Cierra la puerta y vuelve a mirar por la ventana. Vibra el móvil, otro mensaje. "¿Qué haces distraída y no estudiando?" ¿Pero como...? Otro mensaje. "No pongas esa cara y estudia, o date media vuelta." Se da la vuelta y ahí está plantado, mirándola con una enorme bolsa de chuches y una película en la mano. 
- ¿Te apuntas? Hay chuches de sobra para los dos, y bueno, sino me equivoco esta película querías verla. 
Se ríe. Qué imbécil es, sabe de sobra como convencerla.
- Se que hoy no apetece tanto estudiar pero si ver una película, con chucherías, una mantita y buena compañía... Así que vamos, levanta.
Sin más cierra sus libros, se levanta y le da un abrazo.
- ¿Qué película es? 
- Frozen. ¿He elegido bien?
- Por supuesto, conoces demasiado a esta niña pequeña. 

martes, 3 de marzo de 2015

Un viernes cualquiera... [2]

Llevan un buen rato en el coche y aún no sabe a donde la lleva. Está impaciente. Hace un rato ha llamado para confirmar que están de camino, ¿pero de camino a donde? Este hombre... La verdad es que necesitaba cambiar de aires. A pesar de que queda tres semanas para aquel temido examen, está que se sube por las paredes. Las matemáticas y ella jamás se han llevado bien.
- ¿Nerviosa? - Le pregunta.
- No sabes cuánto.
Empieza a reírse al verla con los ojos tapados y con la pierna inquieta. Al menos no está haciendo miles de preguntas, raro en ella que no esté intentando sonsacarle nada.
- ¿Falta mucho?
Antes lo piensa y antes pregunta. Se echa a reir.
- Me estaba resultando muy extraño que no preguntaras, mucho estabas durando.
- ¿Estás insinuando que soy una curiosa? - Cruza los brazos y refunfuña.
- La verdad... es que si. 
- Pues vale, ya no te pregunto más.
- Vale, a ver cuanto duras.
Se hace el silencio en el coche, sólo se escucha la dulce voz de Tiziano Ferro. No pasan ni cinco minutos cuando vuelve a preguntar.
- ¿Y a dónde me llevas? 
- Jajajaja. Ni cinco minutos sin preguntar... Si es que lo sabía.
- Pero si me conoces de sobra, venga, dime donde me llevas.
- Tranquila, ya estamos llegando. 
Suspira. ¿Qué será? Nota como el coche ha girado y que poco después se para. Él se baja del coche y le abre la puerta. 
- ¿Preparada? 
- Sí.
Poco a poco le destapa los ojos. No tiene palabras, aquel sitio es precioso. Lo mira atónita. La coge de la mano y la lleva al interior. Es una preciosa y acogedora casa con vistas al lago. Cuando entra no deja de sorprenderse; cuenta con un salón con cocina americana, el cuarto de baño es enorme y además tiene una bañera-jacuzzi, y el cuarto no se queda atrás... En la enorme cama de matrimonio encuentra un sobre. Lo abre.

Espero que todo esto te guste, no podíamos no celebrar
estos dos años juntos y mucho menos por un examen. 
Y sí, ya es nuestro día. 
Felicidades. 
Te amo.

No puede creerlo. Mira el móvil, las 00:05h. Lo tenía todo calculado. Lo oye entrar y va corriendo hacía él. 
- Eres increíble. Felicidades, mi amor.


jueves, 12 de febrero de 2015

Un viernes cualquiera...

Se encuentra sumergida en la voz de Pablo Alborán mientras intenta comprender aquellos terribles ejercicios de matemáticas que la traen por la calle de la amargura. ¿Qué mejor plan para un viernes noche, cuando todos sus amigos están tomándose algo y disfrutando del principio del fin de semana, que ese? Ninguno, piensa irónicamente y se ríe. Quizás debería de haberle hecho caso a su mejor amiga y haber salido a despejarse... No no, debe de aprobar ese examen, no le puede pasar como la última vez. 
- A ver, si ABCD es cuadrilátero y a+b= 160º, ¿cuál es el valor de x+y? ... ¿Pero como quieren que averigüe eso con tan pocos datos? -  Se echa las manos a la cabeza, le va a estallar.
Suena el timbre.
-Agggg, ¿pero quién es ahora?
De mala gana y refunfuñando va camino a la puerta. Mira por la mirilla y lo encuentra ahí plantado. Le abre. Está guapísimo. Lleva sus vaqueros nuevos, los náuticos y la camisa que tanto le encanta, huele a aquella colonia que le regaló por reyes, y lleva un gran ramo de rosas rojas. Y bueno, ella, en cambio, lleva puesta una camiseta vieja, unos calcetines con cara de perrito, sus gafas de empollona y el pelo recogido en un moño medio deshecho. 
-¡SORPRESA! - le dice él con una gran sonrisa y entregándole el ramo de rosas.
- Pero.. pero... ¿Qué haces aquí? Te dije que salieras a dar una vuelta. - Le pregunta mientras huele el precioso ramo que le acaba de regalar.
- Parece mentira que no me conozcas ya de sobra mi vida, no te iba a dejar sola y aburrida un viernes. Así que venga, dúchate y arréglate que no me he puesto tan guapete para nada. - Le guiña un ojo.
Ella se limita a asentir con la cabeza y correr a arreglarse. Él se ríe, se le ve el culillo por debajo de aquella camiseta vieja mientras corretea.
Mientras que se ducha saca del armario una pequeña maleta y la abre. 
-¿Qué ropa le llevo? ¿Y cuánta? Con lo presumida que es... Ah, ya se, llamaré a su mejor amiga. 

Piii piii
-¿Si? 
- ¿Te pillo muy ocupada? Necesito tu ayuda.
- No no, dime.
- Necesito que me digas que ropa puedo meter en la maleta para tu querida amiga.
- ¿Que estás tramando ya? Jajajaja
-Shhh, ya te contará, está en la ducha y tengo poco tiempo. Necesito ropa para todo el fin de semana.
- Bueno vale, a ver...

Media hora más tarde entra al cuarto, ya está completamente arreglada y maquillada. Al final ha tardado más de lo que esperaba y menos mal, así ha podido darle tiempo a hacer la maleta de sobra. Está guapísima como siempre, y con esa sonrisa de oreja a oreja que tan loco le vuelve. Coge su bolso y las llaves y ya está preparada para irse. Se da media vuelta y él aprovecha para taparle los ojos con un pañuelo. 
- ¿También me vas a tapar los ojos?
- Por supuesto.
Entre risas y pisotones consiguen llegar a la puerta, pero al llegar al ascensor el ruido de las ruedas de la pequeña maleta la alarman.
- ¿Eso ha sido una maleta? ¿Dónde me llevas?
- De tu mano al fin del mundo, deja de preguntar y confía en mi, te gustará. ¿Vale?
- Vale - Responde sonriente.